El nivel de libertad de una sociedad se mide por la libertad de sus mujeres. Los derechos de las mujeres no son una "cuestión de mujeres": son la cuestión de la vida misma. Cualquier derecho que un hombre tenga en cualquier ámbito de la vida, la mujer tiene el mismo derecho en la misma medida. Nuestra fundación defiende estos derechos y lleva esta lucha por medios democráticos.
Representación igualitaria en la política
Las mujeres tienen derecho a participar en la política a todos los niveles y en todos los ámbitos: votar y ser elegidas, tener voz igualitaria en las decisiones y estar representadas mediante modelos como la copresidencia y la representación paritaria. Una política sin mujeres es incompleta; una democracia sin mujeres no es democracia.
Voz en todos los ámbitos de la vida
En casa, en el trabajo, en la calle, en las asociaciones y en los parlamentos — dondequiera que transcurra la vida, las mujeres tienen voz y poder de decisión iguales. Las decisiones sobre su propia vida, su cuerpo y su futuro pertenecen solo a la mujer.
Igualdad en la economía
Salario igual por trabajo igual; reparto igualitario de la propiedad, la herencia y los recursos; reconocimiento del trabajo doméstico invisible de las mujeres; derecho a ganar y administrar sus propios ingresos. La independencia económica es el fundamento material de la libertad.
Igualdad en la educación y el conocimiento
Toda niña tiene derecho a ir a la escuela; toda mujer tiene derecho a aprender, a producir conocimiento y a ocupar su lugar en la ciencia. El conocimiento y la experiencia de las mujeres son la mitad de la inteligencia colectiva de la sociedad.
Reparto igualitario en la vida común
La familia y la vida compartida son relaciones de igualdad, no de dominación: reparto igualitario de responsabilidades, trabajo y decisiones. Ninguna unión es legítima si no se basa en una voluntad libre e igual.
Una vida libre de violencia y la autodefensa
La violencia doméstica, el acoso, los matrimonios forzados e infantiles y toda forma de opresión de género son violaciones de derechos. Las mujeres tienen derecho a la protección frente a la violencia y a defenderse.
Nuestro camino: democratizar la vida
Ninguno de estos derechos es un favor; se conquistan con la lucha. Llevamos esta lucha con un enfoque democrático — mediante la educación, la organización, la solidaridad y el diálogo — buscando democratizar no solo la política, sino la vida cotidiana misma. Cuanto más libres son las mujeres, más libre es la sociedad.